Hoy me dirijo a ustedes con el corazón firme y el pensamiento claro, porque el momento que vivimos nos exige responsabilidad, visión y compromiso con las mejores causas del pueblo dominicano.
Estamos aquí no solo como dirigentes, sino como guardianes de un proyecto político que ha nacido del sentir popular, de la esperanza de los que aún creen que la política puede ser un instrumento para transformar realidades y construir futuro.
En este momento crucial, tenemos ante nosotros una de las decisiones más importantes: la elección de quienes asumirán la dirección política de nuestro partido, La Fuerza del Pueblo.
Es tiempo de elegir a los mejores.
A los más capacitados, los más íntegros, los más comprometidos con los principios que nos dieron origen:
la justicia,
la soberanía nacional,
el respeto a la democracia,
y la lucha inquebrantable contra la corrupción y el clientelismo.
El país nos observa.
Nuestra militancia nos exige coherencia.
Y la historia nos juzgará por lo que hagamos hoy.
En este momento tan importante los animo a que ejerzan su derecho, se trata de consolidar una estructura política fuerte, ética y preparada para los grandes retos que se avecinan.
Y para eso, debemos tener en nuestra dirección política hombres y mujeres valientes, con vocación de servicio, con trayectoria, con ideas claras, y sobre todo: con convicciones firmes.
Por eso les hago un llamado respetuoso pero enérgico:
Elevemos el nivel del debate. Pensemos en grande. Actuemos con sentido de nación. Y elijamos a quienes representen lo mejor de nosotros.
Hoy sembramos la semilla de lo que será nuestro mañana político.
Hagámoslo con orgullo, con dignidad y con fe en que estamos construyendo el instrumento que el pueblo dominicano necesita.
¡Que vivan los ideales de La Fuerza del Pueblo!
¡Que vivan nuestros líderes auténticos!
¡Y que viva la República Dominicana!
Muchas gracias.