Santo Domingo. Cuando se habla de los grandes logros del deporte dominicano a nivel internacional, se suele aplaudir —con justa razón— a nuestros atletas por su entrega y talento.
Sin embargo, con demasiada frecuencia se pasa por alto una institución que ha sido y sigue siendo el mayor proveedor de atletas de alto rendimiento del país: la Confederación Deportiva de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Esta entidad, muchas veces fuera del foco mediático, ha desempeñado un rol silencioso pero fundamental en la formación de deportistas que han llevado la bandera tricolor a lo más alto del podio mundial.
Atletas de la talla de Félix Díaz, medalla de oro olímpica en boxeo; Gabriel Mercedes, medallista olímpico de plata en taekwondo; Luguelín Santos, plata en Londres 2012 en atletismo; Luisito Pie, bronce olímpico en taekwondo, y la estrella actual Marileidy Paulino, campeona mundial y doble medallista olímpica, todos provienen de las filas militares o policiales.
No se trata de una coincidencia, sino del resultado de una estructura que brinda a los atletas estabilidad, disciplina, acceso a instalaciones, entrenadores y un sólido apoyo institucional. En un país donde el deporte a veces lucha por mantenerse a flote en términos de inversión y planificación, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han asumido el compromiso de fortalecer el alto rendimiento con una visión clara de excelencia y resultados.
La Confederación no solo apoya a atletas élite. Cada año organiza los Juegos Deportivos Militares y Policiales, así como los Juegos para Cadetes y Guardiamarinas, espacios que fomentan la competitividad interna, detectan nuevos talentos y elevan el nivel del deporte institucional. Estos juegos no solo son tradición, sino una verdadera cantera de futuras estrellas olímpicas.
Además, estos programas deportivos sirven como herramientas de formación integral. Forjan en los jóvenes no solo el espíritu competitivo, sino también los valores de disciplina, respeto y compromiso que tanto necesita la sociedad.
Es hora de reconocer que el éxito de muchos de nuestros atletas en Juegos Olímpicos, Panamericanos, Centroamericanos y Campeonatos Mundiales tiene raíces en esta estructura militar-deportiva.
Y más aún, es momento de establecer alianzas estratégicas entre el movimiento deportivo civil y militar, para garantizar que más talentos emergentes puedan encontrar en esta Confederación el respaldo que necesitan para brillar.
En resumen, la Confederación Deportiva de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional no solo custodia el orden y la seguridad, sino que también protege y construye el futuro del deporte nacional, con hechos, medallas y un legado que habla por sí solo.