Por: José Núñez Germosén
Periodista, Abogado, Locutor, Subsecretario Comunicaciones PLD
Si nuestra organización logra alinear experiencia, renovación y cohesión interna, volverá a ser opción mayoritaria, sino, lamentablemente la historia nos juzgará, por colocar intereses particulares por encima de la esperanza que tienen en nosotros nuestros dirigentes y el país.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) nació con una visión clara de compromiso social, disciplina y formación política. Nuestra organización fundada por el profesor Juan Bosch, el sábado 15 de diciembre de 1973, fue concebida como una estructura con método, estrategia y vocación de servicio no como patrimonio particular.
A lo largo de los años, el PLD logró consolidarse como una fuerza determinante en la historia contemporánea dominicana, y la visión del “maestro autodidacta” , es decir Juan Bosch, “regaló” al país hombres y mujeres enfocados en desarrollar lo enseñado por don Juan, así como el fortalecimiento de una cultura política enfocada en la planificación, la estabilidad institucional y el fortalecimiento del Estado.
En los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, pero de manera especial durante los mandatos del presidente Danilo Medina (2012-2020), el país experimentó una etapa de dinamismo económico, expansión de infraestructura y programas sociales que impactaron distintos sectores. Más allá de simpatías partidarias, existe una percepción instalada en amplios sectores de la población de que con “el PLD se vivía mejor”. Esa afirmación responde a una memoria colectiva vinculada a estabilidad macroeconómica, ejecución de obras y planificación estatal.
El pueblo dominicano es generoso, resiliente y profundamente solidario. Es un pueblo que da oportunidades, que escucha, que evalúa y que compara. Y cuando compara, recuerda períodos de mayor dinamismo y estabilidad.
A los amigos precandidatos
En todo proceso preelectoral surgen aspiraciones legítimas. Los precandidatos representan dinamismo interno y renovación. Sin embargo, los intereses particulares jamás pueden colocarse por encima del proyecto colectivo.
Decimos esto porque en nuestro entender, la experiencia enseña que las derrotas no comienzan el día de las elecciones; comienzan cuando se pierde la disciplina orgánica y la estrategia común. Hoy el compromiso debe ser uno solo: competir con respeto, fortalecer la estructura y trabajar por la cohesión interna, unificar y abrazar un solo discurso: vuelve el PLD!
Contrario a las narrativas interesadas, el PLD sigue creciendo. Es una organización con presencia territorial, memoria histórica y base militante activa. Las organizaciones con raíces profundas no desaparecen: se reorganizan, aprenden y regresan fortalecidas.
El momento exige madurez política, llama a que dirigentes, militantes y precandidatos comprendan que el país nos observa, es propicio recordar que el pueblo es duro pasando la factura y que en el fondo de su corazón, tienen un sentimiento de esperanzas puestas en el PLD.
Si nuestra organización logra alinear experiencia, renovación y cohesión interna, volverá a ser opción mayoritaria, sino, lamentablemente la historia nos juzgará, por poner intereses particulares por encima de la esperanza que tiene en nosotros nuestros dirigentes y el país.