El presidente de Egipto, Abdel-Fattah el-Sisi, y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, advirtieron este sábado que los recientes ataques atribuidos a Irán representan un riesgo directo para la estabilidad y la seguridad de Medio Oriente, en medio de la creciente tensión regional.
Ambos mandatarios sostuvieron una conversación en la que abordaron los últimos acontecimientos en la región, marcada por una intensificación del conflicto que involucra a Irán, Israel y otros actores del Golfo. Según fuentes oficiales, coincidieron en la necesidad de contener la escalada militar y evitar una expansión del conflicto.
El Cairo reiteró su rechazo a las acciones militares contra los estados del Golfo, mientras que Riad expresó preocupación por la continuidad de los ataques y sus posibles repercusiones sobre la seguridad regional y las rutas energéticas internacionales.
En paralelo, el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit, destacó las recientes visitas de líderes árabes a países del Golfo, señalando que estas iniciativas reflejan una postura de “solidaridad árabe” frente a la crisis.
La región atraviesa su tercera semana de conflicto sin señales de desescalada, en un contexto marcado por ataques cruzados, advertencias diplomáticas y creciente tensión sobre el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio energético global.
Mientras tanto, continúan los enfrentamientos en distintos frentes del conflicto, incluyendo el sur del Líbano y el norte de Israel, lo que incrementa el temor a una expansión regional de la guerra.
