Por Raulin Concepción
Buenos días, compañeros y compañeras coordinadores de las Mesas Comunitarias:
Por razones que todos ustedes conocen, debo viajar a los Estados Unidos dos veces al año para visitar a mi esposa e hijos. Este no es un viaje de placer, sino un compromiso familiar y una responsabilidad personal. Aprovecho mis vacaciones para cumplir con los requerimientos migratorios, y es importante aclarar que todos los gastos son cubiertos por mi familia; no recibo del Defensor del Pueblo un solo centavo por este concepto.
Mi ausencia podría ser aprovechada por sectores interesados en debilitar las Mesas Comunitarias, impidiendo que estas continúen desempeñando su rol fundamental de defender los derechos de las personas en sus respectivas demarcaciones. Se pretende desvirtuar su esencia, convirtiéndolas en simples actores de actividades donde se manejan cuantiosos recursos, mientras los líderes comunitarios deben recurrir a sus propios medios, afectando sus economías familiares.
No es la primera vez que se observan estas acciones. En el pasado se actuó contra Luisito Figuereo, luego contra Mariano Rivera, posteriormente contra Yari Martínez, se intentó contra la Mesa Comunitaria de San Francisco de Macorís y ahora se pretende hacer lo mismo con Pedro Johnson, en Samaná.
Parece que el papel protagónico que ejercen los líderes comunitarios en sus localidades afecta intereses personalistas y visiones mesiánicas de quienes se consideran predestinados.
Es importante recordar que los miembros de las Mesas Comunitarias son voluntarios y no reciben remuneración del Defensor del Pueblo. El carnet y cualquier distintivo son obligaciones institucionales que deben ser garantizadas a estos voluntarios.
Las Mesas Comunitarias están sustentadas en el Plan Estratégico 2021-2027, en la Constitución de la República, en la Ley 19-01, en las Resoluciones DP-003-2023, DP-007-2024, DP-008-2024 y en el Manual Operativo de las Mesas Comunitarias.
En una reunión del Gabinete Educativo manifesté que esta gestión, encabezada por Pablo Ulloa y de la cual formo parte por voluntad del legislador, se encuentra en su etapa final. Expresé mi deseo de concluir de manera armoniosa, sin conflictos, con el único propósito de expandir las Mesas Comunitarias a los 158 municipios del país. Sin embargo, la respuesta ha sido agresión, discriminación, marginación y una persecución constante.
No somos masoquistas ni permitiremos que se vulnere nuestra dignidad. Nos defenderemos de cualquier acción que busque anular el trabajo que realizamos en beneficio de la ciudadanía.
Se dice que cuando el gato no está en casa, los ratones se comen el queso. A pesar de mi ausencia temporal, mantendremos la comunicación constante a través de WhatsApp.
Les exhorto a no permitir divisiones. Actuemos como un solo cuerpo.
Asimismo, reitero que cualquier convocatoria a reunión de miembros de las Mesas Comunitarias debe realizarse exclusivamente a través del coordinador correspondiente. Nadie más tiene autoridad para convocar, independientemente de que se alegue que la invitación proviene del titular. En caso de requerirse una reunión, esta debe canalizarse a través de mi persona, en calidad de segundo suplente y coordinador nacional.
Las Mesas Comunitarias cuentan con una estructura organizativa definida, y el Defensor del Pueblo me ha designado como coordinador nacional. La institucionalidad debe ser respetada por todos.
Atentamente,
Miguel Puello
Segundo suplente
Coordinador Nacional de las Mesas Comunitarias del Defensor del Pueblo