La superestrella de los Yankees de Nueva York, Aaron Judge, será una baja sensible para esta organización, que pelea por el primer lugar de la División Este de la Liga Americana frente a los Tampa Bay Rays.
El comunicado oficial de los Mulos del Bronx confirma que El Juez fue diagnosticado con una fractura por estrés en la primera costilla del lado derecho, una lesión que requerirá un período de descanso e inactividad que podría extenderse, como mínimo, entre cuatro y seis semanas.
Una fractura por estrés en las costillas es una pequeña fisura o grieta en el hueso. A diferencia de una fractura causada por un golpe fuerte, esta lesión se desarrolla gradualmente debido al esfuerzo repetitivo de los músculos del torso, superando la capacidad del cuerpo para reparar el hueso por sí mismo.
MLB reveló que el equipo indicó que se le realizaría una nueva tomografía computarizada a Judge en un plazo de cuatro a seis semanas para determinar el grado de recuperación y los pasos a seguir.
Sin embargo, una ausencia que podría extenderse hasta agosto trae consigo una pequeña buena noticia, ya que los Yankees temían una lesión que pusiera fin a su temporada.
El diagnóstico se produjo tras una consulta con el Dr. Gregory Pearl, de Dallas, quien se especializa en el tratamiento del síndrome de la salida torácica en atletas de alto rendimiento, según el sitio web de su consulta.

UNA LESIÓN SILENCIOSA:
Physiopedia.com indica que especialistas alertan sobre el aumento de fisuras costales por sobrecarga.
Las fisuras en las costillas se han convertido en una lesión cada vez más frecuente entre atletas y personas físicamente activas, según especialistas en medicina deportiva. Este tipo de lesión suele producirse por sobrecarga y movimientos repetitivos que ejercen presión constante sobre la caja torácica.
Entre las causas más comunes destacan deportes que requieren rotación forzada del tronco o uso continuo de los brazos, como el remo, el golf, el tenis y el béisbol. También puede originarse tras episodios de tos intensa y prolongada, como ocurre en pacientes con asma o bronquitis.
Los expertos advierten además que aumentar bruscamente la intensidad del entrenamiento sin una adaptación progresiva incrementa considerablemente el riesgo.
El principal síntoma es un dolor agudo y localizado en una zona específica de las costillas. En muchos casos, la molestia empeora al respirar profundamente, toser, estornudar, reír o realizar actividad física, mientras que el reposo suele aliviar el dolor. Asimismo, la zona afectada puede presentar sensibilidad al tacto.
En cuanto al diagnóstico, los médicos señalan que las radiografías simples no siempre detectan las fisuras en etapas iniciales. Por esta razón, con frecuencia se recurre a estudios más avanzados como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TAC) para confirmar la lesión.
El tratamiento se basa principalmente en el reposo, la suspensión temporal de la actividad que provocó la lesión y el control del dolor mediante analgésicos. El proceso de recuperación suele tardar entre cuatro y seis semanas, dependiendo de la gravedad del caso y del cumplimiento de las recomendaciones médicas.
Los especialistas recuerdan que cualquier dolor persistente en las costillas debe ser evaluado por un médico o profesional en medicina deportiva para evitar complicaciones y garantizar una recuperación adecuada.