El río Ozama es uno de los cauce más importante y caudaloso del país; nace en la loma Siete Cabezas, en Yamasá, desemboca en el mar Caribe y hace un recorrido dividiendo el Gran Santo Domingo.
Hace 50 años, el Ozama era una arteria del desarrollo urbano y comercial de la capital. Por años fue un escenario de diversión, cuando sus orillas estaban despejadas de casuchas y sin el gran cúmulo de basura que hoy le caracteriza.

Río Ozama-Foto de Imagen de Nuestra Historia
Su agua era limpia y transparente, aprovechada para el deporte náutico con carreras de lanchas donde llegaron a competir incluso grandes pilotos de países como Puerto Rico y Costa Rica, en eventos como el “Gran Premio Marlboro” y el “Campeonato Presidente”, animadas por un gran número de visitantes.

Río Ozama/ año1900.-
Todo eso quedó atrás, propio del mismo desarrollo urbano; las personas ocuparon e invadieron la ribera, construyeron ranchos y destruyeron la belleza del mismo.
Otro mal que invade sus aguas son las lilas, una planta que nace como consecuencia de la contaminación ambiental. Expertos han sugerido que estas plantas pueden ser utilizadas como combustibles mediante un proceso en el que microorganismos descomponen material biodegradable en ausencia de oxígeno, pero no ha sido aprovechado.
El río Ozama se convirtió en la corriente de agua 49 de 1,000 a nivel mundial que transfiere los desechos plásticos al océano,de acuerdo a un informe de la Universidad de Florida del Sur.
Plan de recuperación
En septiembre de 2025, el presidente Luis Abinader, emitió el Decreto Núm. 531-25 con el propósito de lograr la regeneración física, urbana y ambiental de los terrenos ubicados en las riberas actualmente ocupadas por asentamientos humanos.
A principios de este año, a través del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, lanzó el “Gabinete Ozama”, a fin de recuperar los ríos Ozama e Isabela con saneamiento, control de fuentes contaminantes, valorización de residuos y restauración ecológica para su conservación y aprovechamiento sostenible.
Según detalles, los objetivos del plan busca reducir la carga de desechos sólidos flotantes mediante la instalación de barreras y evaluar los residuos orgánicos con la puesta en funcionamiento de una planta de compostaje en la comunidad de Domingo Savio, así como controlar y fiscalizar los vertimientos industriales en ambos ríos e intervenir cañadas críticas que aportan contaminantes a estos.
Además, pretenden eliminar embarcaciones hundidas en el Ozama que afectan la navegabilidad y la salud de sus ecosistemas, instalar infraestructura para el tratamiento de líquidos contaminantes (lixiviados) en Duquesa y controlar los principales focos de generación de desechos sólidos en las zonas de influencia.
También intervenir por fases 99 cañadas que desembocan en los ríos Ozama e Isabela.