Una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos intentó tranquilizar este sábado a Dinamarca y Groenlandia tras las amenazas del presidente Donald Trump de imponer aranceles a los países que no respalden que Washington tome el control de la estratégica isla ártica.
El jefe de la delegación, el senador demócrata por Delaware Chris Coons, reconoció que la retórica en torno a Groenlandia ha generado preocupación en el reino danés y afirmó que su visita busca reducir tensiones.
“Espero que el pueblo del Reino de Dinamarca no pierda su fe en el pueblo estadounidense”, dijo Coons en Copenhague, al subrayar que Estados Unidos respeta a Dinamarca y a la OTAN “por todo lo que hemos hecho juntos”.
El legislador ofreció estas declaraciones antes de las manifestaciones convocadas en Copenhague y Nuuk, capital de Groenlandia, en apoyo a la isla semiautónoma.
Las palabras de Coons contrastan con la postura de la Casa Blanca. Trump ha reiterado que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia por razones de seguridad nacional, alegando el interés de China y Rusia en el territorio, rico en minerales críticos aún sin explotar. Washington no ha descartado el uso de la fuerza.
“Actualmente, no hay amenazas de seguridad para Groenlandia”, aseguró Coons, desmarcándose de esa narrativa.
Trump ha insistido durante meses en que Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca y aliado de Estados Unidos en la OTAN, debería pasar a manos estadounidenses. Esta semana llegó a calificar como “inaceptable” cualquier otro escenario.
El viernes, durante un acto en la Casa Blanca, el mandatario mencionó por primera vez la posibilidad de usar aranceles como herramienta de presión. “Puede que haga lo mismo con Groenlandia”, afirmó, aludiendo a sanciones comerciales contra países que no respalden su postura.
A inicios de semana, los ministros de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia se reunieron en Washington con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Aunque no se resolvieron las diferencias, se acordó crear un grupo de trabajo, cuyo alcance ha sido interpretado de forma distinta por ambas partes.
Los líderes europeos han reiterado que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre el futuro del territorio. En ese contexto, Copenhague anunció un refuerzo de su presencia militar en la isla en coordinación con sus aliados.
“No hay casi ningún aliado mejor para Estados Unidos que Dinamarca”, concluyó Coons. “Si hacemos que los daneses duden de nosotros como aliados de la OTAN, ¿por qué otros países confiarían en nuestras declaraciones?”.