La cohesión interna no es un eslogan: es la condición indispensable para competir con éxito en el 2028.
En política, las derrotas no comienzan el día de las elecciones. Comienzan mucho antes, cuando se pierde el orden interno, cuando la estrategia se sustituye por la improvisación y cuando los intereses individuales desplazan el proyecto colectivo. Toda organización que aspire a tener futuro electoral debe comprender que la primera batalla no es externa, es interna.
El escenario del 2028 exige algo más que intención. Exige estructura, disciplina y dirección clara. Un partido fragmentado transmite debilidad; uno cohesionado proyecta estabilidad y capacidad de gobernar. En la política contemporánea, la percepción pública es determinante, y esa percepción se construye desde la conducta interna de la organización.
La unidad no implica uniformidad absoluta ni ausencia de diferencias. Las organizaciones amplias y dinámicas necesariamente albergan visiones distintas. Sin embargo, la diferencia debe procesarse dentro de un marco institucional, con reglas claras y respeto a la jerarquía orgánica. Cuando las divergencias se convierten en confrontación permanente, se erosiona la confianza de la base y se envía un mensaje de incertidumbre al electorado.
Desde una perspectiva estratégica, la cohesión interna cumple funciones fundamentales: fortalece la coordinación territorial, optimiza recursos humanos y logísticos, alinea el mensaje político y consolida liderazgos legítimos. Sin esa alineación, cualquier esfuerzo electoral pierde eficacia.
El 2028 no será una contienda sencilla. Será una competencia donde la organización mejor estructurada tendrá ventaja. Por eso, la disciplina institucional y la claridad de propósito no son opcionales; son imprescindibles.
La historia política demuestra que los proyectos sólidos se construyen sobre bases firmes. Cuando un partido se ordena, se fortalece. Cuando se divide, se debilita.
Si existe una meta clara hacia el 2028, el trabajo debe comenzar ahora. Con madurez, con responsabilidad y con visión estratégica.
Porque divididos, no hay futuro electoral.
Por=José Núñez Germosén,
Periodista
Abogado
Sub- Secretario Comunicaciones del PLD