El gobierno de Estados Unidos y el de Japón anunciaron un proyecto conjunto por 40.000 millones de dólares para construir reactores nucleares en Tennessee y Alabama, tras una reunión en Washington entre el presidente Donald Trump y la primera ministra Sanae Takaichi, la iniciativa forma parte de una estrategia para fortalecer la capacidad energética y la cooperación bilateral.
El plan se integra en un paquete más amplio de colaboración económica que incluye inversiones en gas natural y el desarrollo de cadenas de suministro de minerales críticos, considerados esenciales en el actual contexto de competencia tecnológica global.
El anuncio se produjo después de que Tokio acordara invertir 550.000 millones de dólares hasta 2029 como parte de un nuevo pacto comercial con Washington, en ese marco, ambos gobiernos destacaron el desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR), que serán instalados en territorio estadounidense para ampliar la generación eléctrica.
El acuerdo también contempla una inversión adicional de 33.000 millones de dólares destinada a proyectos de generación energética a partir de gas natural en Pennsylvania y Texas. Estas iniciativas se suman a compromisos previos por 36.000 millones de dólares en infraestructura anunciados en febrero.
Según la declaración conjunta, estos proyectos buscan garantizar la seguridad económica y energética, además de impulsar el crecimiento de ambas naciones. “Acelerar el crecimiento económico de ambos países, allanando el camino para una Nueva Edad de Oro de la siempre creciente alianza entre Japón y Estados Unidos”, señala el documento.
En relación con la tecnología nuclear, el comunicado subrayó que los reactores modulares pequeños desarrollados por GE Vernova Hitachi representan “una tremenda fuente de energía estable de próxima generación, que estabiliza los precios de la electricidad para el pueblo estadounidense y fortalece el liderazgo de Japón y Estados Unidos en la competencia tecnológica global”.
La cooperación también abarca el desarrollo de cadenas de suministro de minerales críticos, en respuesta a la creciente preocupación por la influencia de China en este sector. El plan incluye políticas comerciales coordinadas y mecanismos como pisos de precios ajustados en frontera, enfocados inicialmente en recursos estratégicos seleccionados.
Además, ambos países trabajarán en la exploración de minerales en aguas profundas, incluyendo depósitos de tierras raras cerca de la isla japonesa de Minamitorishima, ubicada a unos 1.950 kilómetros al sudeste de Tokio. Esta zona es considerada clave por su potencial en recursos estratégicos.
Japón ya realizó una misión científica reciente para recolectar sedimentos con tierras raras en esa área, mediante un buque de perforación en aguas profundas, con el objetivo de evaluar su viabilidad de explotación.
Los anuncios reflejan un fortalecimiento de la alianza entre Washington y Tokio en sectores estratégicos como la energía, la tecnología y los recursos naturales, en un escenario global marcado por la competencia por el control de insumos clave y la seguridad energética.