egulación post-Brexit
Aunque el Reino Unido siga siendo uno de los destinos más seguros para la inversión, la sacudida que supuso el Brexit presentó dos problemas a los que se enfrentan las empresas españolas, al igual que todas las europeas: un marco regulatorio más complicado y grandes trabas para la movilidad laboral de trabajadores extranjeros.
El pasado diciembre, la secretaria de Estado de Comercio española, Amparo López Senovilla, de visita en Londres, dijo que había solicitado a sus interlocutores británicos la exención de visados para trabajadores cualificados en visitas cortas (de menos de 90 días) para prestación de servicios, tal como la Unión Europea ha hecho con los trabajadores británicos.
Esa es ahora una de las principales expectativas del sector empresarial español con intereses en el Reino Unido y que probablemente aparecerá en la jornada de mañana, donde habrá un foro empresarial bilateral paralelo al diálogo político.
El Reino Unido es ahora mismo uno de los países más relevantes "en cantidad y calidad" para las inversiones españolas, resaltan fuentes españolas, y solo es superado, fuera de la UE, por Estados Unidos en inversión extranjera directa, totalizando el año pasado 83.000 millones de euros.
Y si las grandes empresas del IBEX 35 están en muchos casos presentes con grandes proyectos en el Reino Unido, el objetivo ahora es propiciar que empresas de mediano tamaño puedan instalarse en este país, para lo que la agilización burocrática será esencial.