Nueva York.– La crisis de los New York Mets no encuentra freno. Ni supersticiones, ni actuaciones individuales destacadas han logrado detener una racha negativa que ya alcanza los 12 juegos consecutivos.
Antes del encuentro, el propietario del equipo, Steve Cohen, intentó transmitir calma dentro del dugout, respaldando al dirigente Carlos Mendoza pese a la presión creciente. Incluso fuera del terreno, se intentó cambiar la suerte con gestos simbólicos, como el uso de un collar de ajo y la quema de salvia en las inmediaciones del Citi Field.
Nada dio resultado.
A pesar de un jonrón de tres carreras del puertorriqueño Francisco Lindor y una dominante apertura del novato Nolan McLean, los Mets cayeron 5-3 ante los Minnesota Twins, que remontaron en las últimas entradas.
McLean brilló al inicio, lanzando cinco innings perfectos y controlando a la ofensiva rival. Sin embargo, el panorama cambió en el tramo final. Minnesota empató en el séptimo inning y selló la remontada en el noveno ante el cerrador Devin Williams, quien no logró contener la ofensiva rival en un episodio marcado por boletos y errores defensivos.
El equipo neoyorquino, que ahora posee el peor récord de las Grandes Ligas, sigue encontrando nuevas formas de perder, una situación que preocupa tanto dentro como fuera del clubhouse.
“Duele. Duele mucho”, reconoció Mendoza tras el partido. “Tuvimos el control del juego por varios innings, pero no supimos cerrarlo”.
La frustración también se refleja en la afición, que pasó de los aplausos irónicos a los abucheos tras otro desenlace negativo en casa.
Como rayo de esperanza, se espera el regreso del dominicano Juan Soto, aunque desde el cuerpo técnico insisten en que la solución dependerá del rendimiento colectivo.
Históricamente, pocas veces un equipo ha logrado recuperarse de una racha como esta para clasificar a la postemporada. Por ahora, la misión de los Mets es clara: volver a ganar.