El poder de Oneil Cruz volvió a aparecer en el momento de mayor presión. El dominicano conectó un cuadrangular de 111.8 millas por hora contra Mason Miller con dos outs en el noveno inning y le puso fin a una racha de más de un año del cerrador de los Padres de San Diego sin permitir jonrones.
El batazo de Cruz, su 17.º jonrón de la temporada, recorrió 379 pies por el jardín derecho de Petco Park y rompió el empate para darle a los Piratas de Pittsburgh una victoria por 1-0 sobre San Diego.
La conexión llegó ante un cambio de velocidad de 98.2 mph, un lanzamiento que Cruz consiguió halar con extraordinaria fuerza. Statcast registró una velocidad de salida de 111.8 mph y un ángulo de lanzamiento de 19 grados.
El jonrón de Cruz terminó una secuencia que había comenzado en agosto de 2025. Miller no había permitido un cuadrangular desde que Lourdes Gurriel Jr., de los Diamondbacks de Arizona, lo castigó el 5 de agosto de ese año. Desde entonces había acumulado 73 apariciones consecutivas sin permitir otro batazo de cuatro esquinas.
La dimensión del batazo de Cruz aumenta por el nivel mostrado por Miller durante la temporada. El cerrador de los Padres había permitido apenas cinco carreras limpias hasta este encuentro y mantenía una efectividad inferior a 1.00, consolidándose como uno de los relevistas más dominantes de las Grandes Ligas.
Cruz, sin embargo, convirtió uno de los lanzamientos más difíciles de enfrentar en el batazo decisivo de una noche dominada por los lanzadores.
La conexión también confirma por qué Cruz es considerado uno de los bateadores con mayor capacidad de poder en las Grandes Ligas.
El dominicano se caracteriza por producir velocidades de salida extraordinarias. Durante 2026 había registrado una velocidad de salida promedio de 95.7 mph y el batazo más fuerte de la temporada, de 119.0 mph, de acuerdo con los datos citados por Sports Illustrated.
Ese contexto convierte el jonrón contra Miller en algo más que el 17.º de Cruz en la temporada. Fue un duelo entre uno de los cerradores más dominantes del béisbol y uno de los bateadores con mayor capacidad para castigar la pelota con fuerza.
Además, Cruz llegó al turno después de haber fallado en sus 12 turnos anteriores, pero encontró la respuesta en el momento decisivo. Su capacidad para cambiar el resultado con un solo swing volvió a quedar expuesta frente a uno de los mejores relevistas de las Grandes Ligas.
El batazo de Cruz tuvo todavía mayor valor porque llegó en un partido dominado por los abridores.
Paul Skenes trabajó seis entradas en blanco por Pittsburgh, mientras Michael King lanzó siete episodios sin permitir carreras por San Diego. Ninguno de los dos participó en la decisión, que quedó definida en el noveno inning con el cuadrangular de Cruz.
Con dos outs, el dominicano encontró el lanzamiento de Miller y transformó un juego sin carreras en una ventaja de 1-0 que Pittsburgh logró preservar.
Para los Piratas, fue una victoria construida sobre pitcheo y definida por el poder de su principal amenaza ofensiva. Para Miller, significó el final de una de las rachas más extraordinarias de un relevista durante la temporada.
Y para Cruz, fue una demostración de que un solo swing puede cambiar la historia de un partido, incluso cuando enfrente se encuentra uno de los cerradores más dominantes de las Grandes Ligas.